Catastro multipropósito, medidas constitucionales y Acuerdo de Paz

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Existen serias preocupaciones respecto a la implementación actual del catastro multipropósito, ya que organizaciones indígenas y otros sectores sociales exponen que esta política genera afectaciones directas a las comunidades en los territorios y se aleja de lo pactado en el capítulo étnico del Acuerdo Final de Paz.

Por Redacción CNTI

A partir de la puesta en marcha de la política de catastro multipropósito en el Gobierno Duque, han surgido bastantes reclamaciones por parte de las comunidades indígenas que alegan la violación del derecho fundamental a la consulta previa, libre e informada, y la falta de participación en el proceso.

Asimismo, llama la atención el cambio de perspectiva que este ha sufrido de cara a su vocación inicial. El taita Polivio Leandro Rosales, delegado de AICO por la Pacha Mama ante la Mesa Permanente de Concertación (MPC), expresó: “Vemos que lo que hay en el fondo es un tema tributario y no busca solucionar lo que se planteó en los acuerdos de La Habana. Lo que buscamos es retomar la discusión del capítulo étnico del AFP”.

El modelo planteado en las conversaciones con la desmovilizada guerrilla de las Farc buscaba ser una herramienta para identificar los problemas de acceso y uso de la tierra, actualizar la información cartográfica y disminuir los índices de evasión fiscal para fortalecer las políticas públicas de cara a una reforma rural integral.

Para Juan Carlos Preciado, integrante de GAIA Amazonas y colaborador de la Coordinación General de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía (OPIAC), el catastro actual está conectado a una serie de violaciones de derechos a los pueblos indígenas porque la estructura está muy relacionada a las normas de ordenamiento territorial como las de la Ley 1454 que, según él, ignora el derecho de los pueblos a conformar sus Entidades Territoriales Indígenas (ETI).

A esto agregó que las medidas que se están implementando actualmente en el catastro multipropósito y barrido predial, excluyen a las comunidades, pues “el proceso adelantado en el fast track versaba sobre la propuesta de norma en el marco del AFP y la propuesta normativa llevada a consulta no correspondía con el acuerdo”. Por esta razón, sostuvo que el hecho de que por parte del Gobierno nacional se diga que el catastro fue consultado, puede constituir un acto de mala fe.

¿Cuáles son las exigencias de las organizaciones?

Para el taita Polivio Rosales, es imprescindible que se garantice la consulta previa, libre e informada de forma integral, ya que en los espacios de concertación como la MPC, los representantes de Gobierno han insistido en que lo que hay que consultar no es la política en sí, que puede ser lesiva para los territorios indígenas, sino únicamente los instrumentos que hacen parte de esta. “Es decir, solo quieren que digamos bajo qué circunstancias queremos que llegue el catastro a nuestros territorios. No habría una discusión de fondo”, añadió.

Por su parte, la abogada Cristina Luna, integrante del equipo jurídico de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas (CNTI), comentó que a la fecha hay una serie de tercerizaciones y entidades facultadas para adelantar los ejercicios propios del catastro, dentro de las cuales no están las organizaciones indígenas. Por ende, estos gestores catastrales empezarían a entrar a los territorios sin que las comunidades indígenas tengan garantías sobre la recolección y el manejo de la información.

Es por esto que, como lo expuso la abogada Luna, la CNTI ha buscado que se garantice el derecho a la consulta previa, el cumplimiento de la buena fe del acuerdo, la construcción participativa y la vinculación de una visión étnica diferencial en la política de catastro multipropósito, que le apueste al desarrollo rural integral. Señaló: “Hemos sido enfáticos en las exigencias que se han hecho en vía judicial sobre la importancia de que desde la jurisdicción haya elementos que garanticen nuevas herramientas para que los pueblos indígenas exijan el cumplimiento de sus derechos fundamentales”.

En su intervención resaltó el seguimiento que la comisión ha venido haciendo a la acción de tutela 202174 que cursa en el Juzgado 33 Administrativo del Circuito Judicial de Bogotá, sección Tercera. Un fallo inicial negó las pretensiones y declaró nulidad para vincular la visión de los pueblos indígenas, en la que exponían el cumplimiento parcial de los acercamientos entablados entre el Gobierno nacional y las organizaciones.

Ante este panorama, ¿qué tanto hablamos de unidad nacional, participación, respeto a la riqueza y a la diversidad cultural?

Omaira Cárdenas, asesora de la Delegada para Asuntos Étnicos de la Procuraduría General de la Nación, recalcó que los pueblos indígenas son sujetos políticos de derecho y que este es un país pluriétnico y multicultural, por lo que la consulta previa no es un requisito, sino un derecho fundamental, y debe existir un diálogo permanente frente a las políticas públicas que puedan afectar a los pueblos indígenas para evitar el riesgo de exterminio físico y cultural al que hoy se enfrentan.

El delegado de AICO por la Pacha Mama, Polivio Leandro Rosales, afirmó: “Hasta que no se entienda la diversidad de ver el territorio como unidad, el catastro seguirá siendo una herramienta para el Estado, para el Gobierno y los municipios. Se trata de una política pública no solo para el nivel central, sino también para los pueblos indígenas”.

A esto se unió Delmer Rivera, asesor de territorio en el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), quien resaltó que la consulta previa ha venido siendo desdibujada por el Gobierno nacional y extendió un llamado a todas las organizaciones indígenas para que aúnen esfuerzos en la revisión de lo que está sucediendo de cara a la implementación de la política pública y que sea adelantada desde la garantía de los derechos.

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